Hace un año que mi suegra enviudó y vino a vivir a casa, y desde un tiempo a esta parte la veíamos muy animada, cosa que nos alegró bastante; lo que menos imaginábamos era que la razón era su reciente afición al videochat porno, y cuando le preguntamos al respecto, nos dijo con su cara más inocente que se aburría y que se le ocurrió conectarse un día por casualidad, hasta que se envició.